La inmigración nos hace bien

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“Muslim life in Germany” – Federal Office for Migration and Refugees

En Alemania se habla a menudo de una migración de pobreza en busca de una vida mejor, como el tipo de inmigrantes que llegaban al país en los sesenta y los setenta. La discusión pública sobre la inmigración de Europa del Sur y los países entranda la Unión Europea en 2007 había enfocado el peligro resultante de fronteras abiertas a los desfavorecidos del continente. Mientras que la crisis financiera conduce a la gente a dejar su país para encontrar trabajo en “tierra extraña”, una buena parte de la prensa en Alemania todavía está hablando de explotación de beneficios sociales por extranjeros y, especialmente, por un tipo de migración “mala”. Pero las cifras demuestran una realidad muy diferente.

La ola migratoria reciente hacia Alemania, que viene sobre todo de Polonia, España, Grecia e Italia, parece tener unas características cualitativas distintas de aquellas que tenían los “gastarbeiter” del siglo pasado. Eso es evidente según numerosas investigaciones académicas. La mayoría de ellos ha demostrado que el migrante promedio que arriba a Alemania en los últimos quince años posee una formación más superior de la que tiene el trabajador indígena regular.

El Instituto de la economía alemana de Colonia publicó al principio del año pasado los resultados de un estudio sobre la integración de los emigrantes en el mercado de trabajo. El estudio, titulado “Doces buenas razones para inmigración”, presenta no sólo pocas maneras de cómo los extranjeros contribuyen positivamente al mercado laboral y a la sociedad alemana en general.

En cuanto a la economía, estos inmigrantes bien educados cubren la demanda de profesionales académicos en el país. Es bien sabido que la curva demográfica en Alemania ha contribuido a la falta de trabajadores y, por tanto, los grupos migratorios nuevos ofrecen una fuente de fuerza de trabajo vital. Además, con sus contribuciones sociales los jóvenes de Europa del sur y del este sostienen el plan de pensiones y la asistencia social.

Sin embargo, la sociedad que acoge a la migración no solo se beneficia económicamente, sino también en cuanto a la estructura demográfica. Los jóvenes y las jóvenes llegando en Alemania pueden mitigar los efectos contenciosos de una población que envejece aumentado la población activa en el mercado de trabajo.

Entre otros beneficios que se derivan de la inmigración, los investigadores agregan el enriquecimiento cultural, el potencial de innovación y el alivio para las empresas internacionales.

Como se puede afirmar, el próximo desafío para los responsables de formular políticas en Alemania consistirá en convencer a los empleadores de usar efectivamente esa fuerza de trabajo importada, así como expandir una cultura de migración en una sociedad en la que una de cada cinco personas tenga origen migratorio.

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